Poemas

Paradójico

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Aunque no lo creas, te extraño.

Echo de menos el refugio de tu regazo. Ver el sol nacer agarrado de tu mano tan fuerte como si la brisa pudiera separarnos.

Las noches en que dormida sobre mi ombligo te recitaba a poetas muertos y a alguno que otro vivo, en que me ofrecía a viajar a la Luna si era contigo.

Echo de menos que te rías de mi inglés mal pronunciado y frente a mi cara de reproche me rodees con tus brazos.

Tú, tan bilingüe. Yo, tan poeta. Tú, dueña de tantas lenguas, yo de una que hace estremecer tus piernas.

Extraño mirarte tan de cerca que pareciese que quiero ver tu alma, cuando te acariciaba y, poco a poco, comenzabas a perder la calma.

También cuando en las noches tomabas de refugio mi vientre lejos de viejas películas de terror. Siempre fuiste tan valiente.

Pero si existe algo que realmente echo de menos es que me mires, pongas en mí tus ojos negros, te acerques tan despacio como despacio marcha el invierno y entonces te detengas a milímetros de mis pensamientos y en ese instante me beses provocando la revolución de los aleteos para finalmente emprender el vuelo a tu lado.

Parece que fue ayer, pero estoy tan equivocado, pues qué hay más paradójico que extrañar lo que aún no ha pasado.