Otoño
Se desperezaba el sol en una mañana fría. Un tímido haz atravesaba las cortinas. Temblorosas, mis manos buscaban acogida entre los pliegues de mi alma buscando cálida bienvenida. Olor a tierra mojada Y hojas caídas. Mis párpados, perezosos, me negaban la vista. Una corriente de aire rozó mi mejilla. Humedad, hojarasca, frío, arcilla. Aún en estado de trance contemplo aquella maravilla. Ocre manto cubre el suelo mientras nubes cubren la lejanía. Entre muerto follaje aún luchan flores fugitivas que olvidaron que el tiempo pasa imparable como la misma vida. Pero ellas saben que aunque luchen, ya marchitan, mas morirán realizadas dejando tras de sí latiente semilla. Triste de aquella pequeña flor que ahogada en desdicha por ver que todo se acaba dé la batalla por pérdida y olvide dejar simiente bajo la tierra que cobija, pues no volverá a renacer. No tiene recuerdos quien olvida. Los pájaros se van volando me pregunto si de verdad migran o si tan solo huyen de esta barbarie, de esta masacre de pensamientos homicidas.
Se desperezaba el sol en una mañana fría.
Demasiados Septiembres a la espalda, demasiadas despedidas.
Se desperezaba el sol en una mañana fría.