Poemas

Eso no es poesía

Eso no es poesía. Una mirada, es poesía. El silencio, es poesía. Que un bebé por la calle te quite por un instante la tensión del rostro, es poesía. Las gotas cayendo por la ventana en una tarde de otoño, es poesía. Los relámpagos rompiendo el aire y los truenos haciendo temblar el cielo, son poesía. Una lágrima, es poesía. Lo que esconde una mirada que sin hacer nada lo dice todo, es poesía. Ese punto del espacio en el que se traza la bisectriz entre las miradas de dos enamorados, es poesía. Iniciales talladas en un árbol perdido, son poesía. La timidez de quien no es capaz de decir palabra pero encuentra en las hojas a un confidente fiel, es poesía. El llanto por el amor que viene, por el amor que se va, por el amor que sabemos que volverá y por aquel que sabemos que quizá no vuelva, es poesía. El recuerdo de aquellos que ya no están, inmortalizarles en un papel, es poesía. La rabia, la tristeza, la depresión, la euforia, el arrepentimiento, la emoción, el odio, el amor, son poesía. Las miradas fugitivas de un enamorado hacia su amada sin que esta se percate, son poesía. La lucha por un cambio, la defensa de unos ideales, son poesía. Dos vidas que, por casualidad, convergen en un mismo destino, y que sin buscarlo encuentran a su compañero para este viaje, son poesía. Esa risa que me da mil vueltas, que me sube a lo más alto y me hace flotar, esa mirada que me atrae como si fuese magnética y esa sonrisa que me tumba de un golpe certero, tu pelo ondeando al viento cuando te giras, sentir tu roce y notar que mi cuerpo se deshace, es poesía. El niño incomprendido que encuentra un refugio en los versos y evita así girar por el mal camino, es poesía. Un paisaje de ensueño, playas desiertas, bosques de frondosidad incalculable, ciudades perdidas, ruinas milenarias, parajes oníricos, lugares de ensueño, es poesía. El fuego, la destrucción, magma, devastación, muerte, ánimas perdidas, son poesía. Lo que nace en mí cada vez que oigo tu voz, es poesía. El mundo, es poesía. La naturaleza, es poesía. La mente, es poesía. A partir de ahora, piensa bien antes de decir que “algo” no es poesía.