Entrelazamiento cuántico

Qué fácil quererte.
Qué difícil verte y no poder tocarte.
Qué fácil mirarte y querer tenerte cerca haciendo de unos brazos un lugar donde refugiarse.
Qué difícil ver tus labios y no poder besarte, ver tu piel y no poder acariciarte, sentir tu amor y no estar ahí para abrazarte.
Te siento cerca y a la vez tan lejos.
Un espacio indeterminado que se torna complejo, pues te tengo a veinte centímetros, pero no te alcanzan mis besos.
Mi paciencia comparte cama con la inmediatez y mis nervios discutiendo si 5 meses son fugaces o eternos en una eterna disputa donde la razón solo la tiene el tiempo.
Mi cordura se escapa cuando por las noches hablo con tu fotografía cierro los ojos con fuerza y creo sentir tu roce.
Un diálogo espontáneo disfrazado de soliloquio en que te cuento mis miedos, te hablo de mis sueños y construyo un nosotros.
No estás aquí pero te siento.
Te susurro que me encantas, que cuando me besas tiemblo, que vivo esperando tu próximo “Te quiero”.
Te siento aquí pero no estás.
Mantengo mi corazón caliente para que puedas refugiarte en él del frío de diciembre.
Estás aquí pero a la vez no.
Te siento cerca pero estás lejos.
No olvides que te amo, que te echo de menos y que pasen dos o cinco meses aquí te espero.
Te quiero.