Vorágine
Lágrimas. Amarga miel.
Cruel romance.
La oscuridad devora edificios y calles.
Supuran mis heridas pesadillas
en este trance.
Siento derrumbar todo aquello
que está a mi alcance.
Mi alma ya ni encuentra palanca
que la levante.
Sin parar.
Hacia delante.
Sin parar.
Constante.
Avanzando paso a paso hacia el borde de esta Vorágine.
Mi piel pálida se agrieta.
Se me ha acabado la sangre.
De tanto comer hielo
olvidé lo que es el hambre.
De tanto pincharme las manos
me enamoré del alambre.
Los rostros que me rodean
no profesan miradas amables.
La soledad aprieta.
No pasa aire.
No respiro.
Mi garganta arde.
Exiliado de la colmena por no querer ser uno más del enjambre.
Sonrisas.
Arenales.
Abrazos.
Puñales.
El sol no brilla.
La noche cae.
Mi niño muere.
Mi fe no nace.
Este poeta
rendido yace.
Desnudo en un mundo de disfraces.
Me quité las caretas
y me llamaron Don Nadie.
Nadie. ¿Quién soy?
¿Acaso soy alguien?
Líneas incoherentes para frenar lo imparable.
Ideas descolocadas para sanar lo irreparable.
Lágrimas. Amarga miel.
Cruel romance.