Poemas

Viejos amigos

Qué tal, viejo amigo, hoy nos volvemos a encontrar, justo cuando no hallaba aliento entre los muros de la ciudad.

Cuánto tiempo sin vernos y, ¿Qué te voy a contar? que ahí fuera vas muy rápido y apenas te logro vislumbrar.

Yo sigo, con mi corazón añejo, viendo la vida pasar, contando golondrinas mientras me comienzo a agrietar.

Hace tiempo que te conocí, en aquel banco junto al mar, me dijiste que no me abandonarías y ni una sola palabra más.

Desde entonces te he buscado te di mi corazón, de verdad, pero hace poco descubrí que a ti no se te puede amar, eres libre, no te puedo tener, ni retener, ni amordazar, tú vuelas como aquel pájaro que con su cantina al despertar entona un himno de vida llamando a la libertad.

Tú, al que solo vemos cuando te vas, y una vez te has ido ya solo nos queda suspirar.

Eres una paradoja,

eterno, fugaz,

compasivo, salvaje,

imposible de domar.

Solo tú tratas

a lo infinito por igual.

Tenue, a veces te olvidan, pero te encargas de recordar que a tu paso nacen flores y otras empiezan a marchitar.

Hace tiempo que elegí ser mi propia deidad para evitar así que dogmas me pudieran amordazar.

Pues solo a ti obedezco

solo tú me puedes atar.

Tú nos controlas a todos

aunque lo intentemos negar.

Tan solo un recordatorio, amigo,

antes de que vuelvas a marchar,

no te olvides de mí,

y de la pesadumbre de mi cantar.

Hace tiempo que no lates, Tiempo,

en el presidio de mi soledad.