Tardes de Junio
Las últimas noches han sido raras. El sueño es escurridizo y el insomnio me acecha inundando de su hechizo mis oídos.
El espejo no me hace bien ha vuelto a decirme que no soy yo a señalar cada centímetro que escondo y oculto al mundo, pero a mí no.
Los amigos pasan a ser conocidos y los conocidos un “yo le conocía” siento que la soledad es el fin del camino que camino cada día.
Pero entonces me encuentras derrotado y me dices que estoy tan guapo qué no puedes dejar de mirarme y me sonrojo bajo lo pálido.
Abrazas cada uno de mis rincones, abres de mi cuarto las ventanas, besas cada una de mis curvas y amas cada gramo de mi alma.
Tú, con esos ojos que esconden el verano, que te peleas con ejercicios de métrica, qué podrías enamorar al universo decidiste enamorarte de un poeta.
Y bendito el verso, la caricia, el beso qué hizo posible lo que hoy podemos llamar “nuestro”