Sin título
Ya han pasado 7 meses desde aquella mañana ocre y aún a veces, por las noches, tu recuerdo me estremece.
Echo de menos esos ojos, esa sonrisa desmedida… Y desde el día de tu partida son los míos los que sangran, rojos.
Echo de menos aquellos abrazos que eran refugio en la tempestad. Desde que te fuiste, la verdad, no los encuentro en otro lado.
Echo de menos tus bromas, aquellas alegres canciones, y es que dejaste nuestros corazones sucumbiendo a la carcoma.
Aún a veces quedo a la merced de la nostalgia de nuestros bocadillos. Y maldigo a este perro destino que no te dejó ver a tu nieto crecer.
Aún recuerdo cuando decías aquello que llevo en mis recuerdos: “No le des a los muertos lo que no les diste en vida” Espero que perdones este intento de, aún póstumo, escribirte esta poesía.
Me enseñaste a no ser cobarde por mí rogaste hasta tu último estertor. Ojalá hubiese un mundo mejor donde pudiera volver a encontrarte.
Aún cada cierto tiempo pienso que todo ha sido una broma pesada, / Que un día levantaré mi cabeza de la almohada/ y se habrá acabado este mal sueño.
Han pasado tantos amaneceres desde que te vi allí, pálido, desde que al verte me sentí inválido, desde que lloré gritando a la muerte.
Estamos bien, te añoramos, hoy te escribo esta elegía, pues se que tu querías mi alegría, aunque ya no me lleves de tu mano.
Ya han pasado 7 meses desde aquella mañana ocre y aún a veces, por las noches, tu recuerdo me estremece.