Aún duele
Ya ha pasado un año.
12 fríos meses.
Te prometo que lo he intentado pero aún duele.
Descubrí lo que es el dolor con tu cuerpo inherte.
Entendí la agonía del ateo al ser consciente de que, sin un Cielo, jamás volvería a verte.
Te echo de menos y, aunque no puedas leerme, te escribiré cada vez que tus recuerdos me aprieten.
Todo por aquí sigue igual que siempre.
Te lloramos, algunos sin que pueda verse.
Nublo mis ojos cada vez que la nostalgia arremete.
Y recuerdo tus silbidos, tus canciones, tus soniquetes.
Eras un pesado.
Por favor, vuelve.
Estos nos seran los primeros ni los últimos versos que a ti encomiende.
Ojalá haberlo sabido para así haberte abrazado más fuerte.
Jamás me perdonaré no haber ido el día de antes a verte.
Sé que tú lo habrías hecho.
Sé que querrías que adelante siguiese.
Jamás te irás del todo, jamás te consumirá la muerte mientras te siga escribiendo, mientras mis versos te versen.
Te echo de menos, abuelo, estira tu mano para que pueda cogerte.
Ya ha pasado un año.
12 fríos meses.
Te prometo que lo he intentado pero aún duele.