Poemas

Amor en cuarentena

amor-en-cuarentena.jpg

El bolígrafo solloza al desgastarse de nuevo frente a un papel ajeno, que, falto de costumbre y frío como el hielo no recibe los trazos con aprecio.

En el hastío de la soledad, lejos de la muchedumbre, de un capullo raído y viejo comienza a brotar una mariposa y descubro que mis ruinas, pese a estar rotas, siguen siendo hermosas.

Encerrado. Entre cuatro paredes. Los días eternos. Nada se mueve.

Pero aun en este exilio siento una brisa fría acariciando mis adentros cuando alcanzo a escuchar tu risa.

Tras una pequeña ventana bromeo, provoco tu sonrisa y en estos tiempos que corren bendigo la tecnología.

¿Te habrás fijado en cómo te miro, en cómo celebro tu alegría y me rindo a tus suspiros?

¿Sabrás acaso que vivo anhelando el momento en que te ruborizas y que cuando te muerdes la lengua siento mar, arena y vida?

Me pregunto si cuando descuelgas colocas tu pelo por costumbre o lo haces por verme, a sabiendas de que eres lumbre.

También si todo esto no es más que delirio o si tú, al mirarme, también sientes menos el vacío.

Aunque no lo sepas me has ayudado a cambiar de vida.

Ojalá supieras que has despertado a mis musas dormidas.

¿Tú también sonríes al escuchar mi voz?

¿Tú también tiemblas al hablar de amor?

¿Será recíproco el aleteo simultáneo a esa notificación que llega cuando escribes y detiene en un instante mi respiración?

Solo sé que quiero volver a verte. Estirar mi mano, tocarte, saber cómo hueles.

¿Pensarás en mí en la mañana cuando despiertes?

Tengo miedo de que esto acabe, de que podamos vernos y la magia se marche.

Tengo miedo de acercar al tuyo un corazón infectado que no sabe querer y vive atrapado entre el mañana y el ayer.

¿Cómo puedo mantener mis sentimientos en cuarentena si te ríes, te sonrojas, y me tiemblan las piernas?

A veces pienso que lo que siento no dista a lo que sientes y que cuando me estremezco tú lo sabes y te estremeces.

No sé si todo esto será locura de prisionero o será cierto que hemos conectado.

Lo que tengo claro es que espero ansioso el día en que acabe este encierro para atreverme a comprobarlo.

Imagen de Pascal Campion