Al filo
Al filo.
Al filo de la locura me encuentro más que perdido.
Oigo pies correr y el corazón de un niño.
Noto mis labios secos y mi aliento frío.
Algo dentro de mí llora mientras me tapo los oídos.
Muero cada noche resucitando al tercer grito.
Corazón late desbocado esperando el veredicto.
Si culpable soy el que más y siendo libre soy convicto.
Los barrotes tintinean cuando muerdo el acero vivo.
Tengo piedras en el estómago y un pasado corrosivo.
Lo que escupo por la boca no siempre dice lo que digo.
El borde del cuaderno es mi borde del precipicio.
Mi reflejo me pregunta que por qué ya no sonrío.
Una mueca de desprecio y el cristal hecho añicos.
Manos de anciano, con tacto fino, mirada de sabio con ojos de niño.
Ojeras color malva buscan romances vespertinos.
Engendros a medida escapan de mis escritos.
Me llaman padre yo nunca quise hijos.
Su madre es la poesía, ella no entiende de compromisos.
Palabras despellejadas me ofrecen su cariño.
Cuchillas cortan mis pies aligerándome el camino.
Mi mente no me soporta y me condena al exilio.
La parca dice que no la incordie, que todo fue un malentendido.
Me agarro como puedo al margen del vacío.
Entre la luz y la sombra, la cordura y el delirio.
A quién quiero enseñar, siempre me gustó vivir al filo.
Al filo.