Poemas

Un príncipe, una princesa y un dragón

Un príncipe sin castillo,
caballero sin espada.
Hacia aquella tierra yerma
sobre “Estrofa” cabalga.
Cuentan las leyendas
que aquella tierra demacrada
antaño era florida,
bañada en oro y plata.
Pero entonces llegó la bestia
quedo la tierra calcinada
y la princesa que allí vivía
por aquel ser fue raptada.
¡Oh pobre princesa!
¡Cómo fuiste embaucada
por los cumplidos traicioneros
de esa boca con escamas!
Tú que fuiste bella,
viva, alocada,
que hasta el mismo cielo
doblegabas con tu mirada.
Pero ahora solo hay lágrimas,
lágrimas desoladas.
Pero brillarás de nuevo,
refulgirás, mi amada.
Lucharé con valor,
moriré si hace falta,
con el filo de mi pluma
y el fulgor de mi palabra.
Pues no lucho solo,
me acompaña la metáfora.
Pues doblego al verso
y lo uso como arma.
Tiembla ser del inframundo,
pues no descansará mi alma
hasta despertar un día
y ver su tez al alba,
hasta que sean sus ojos
la luz de mi mañana,
hasta que vea su cuerpo
envuelto entre mis sábanas,
hasta que sea su sonrisa
para este perdido un mapa
y guíen mi camino
los lunares de su espalda.
Así que, prepararé bestia,
pues su risa será vengada,
no quedara impune
su felicidad devastada.