Un paso más
Lee atenta
pues esto es lo último que te escribo.
Mis ojos brillan solitarios
con el verde fugitivo
de los brotes de hierba
que el invierno había dormido…
Brillan sabiendo
que ya no estoy perdido.
Brillan sabiendo
que estoy sintigo.
Brillan sabiendo
que no te necesito.
Que hubiese cazado tormentas
por un suspiro.
Que hubiese varado mi barco
por entrar en tu torbellino.
Que abatí mis miedos
y me enfrenté al destino
luchando por ganar
lo que ya estaba perdido.
Pero ahora…
Ahora te has ido.
Ahora caminas por el que fue
siempre tu camino.
Yo, al fin,
he encontrado el mío.
Recordando a Neruda
hoy te miro y te digo:
Que triste escribir esto
después de todo lo que te he escrito.
Qué corto fue el amor
y qué corto será el olvido.
Porque escribo igual que ando.
Porque ando igual que vivo.
Porque vivo cada verso
y tú ya no andas conmigo.
Por eso, aunque duela,
lee bien lo que aquí digo,
pues estos versos, aunque me duelan,
son los últimos que te escribo.