Te encontré
Anduve perdido
en añejos sueños aguados,
y cuando no encontraba oxígeno
encontré tu mano.
Años pasé a la deriva
en un mar de recuerdos helados
y cuando mi corazón cristalizaba
caí en tus brazos.
Poco a poco quedé
prendido de esos ojos pardos
y comencé a recordar
aquello que había olvidado,
que no hay persona que más ame
que el que ame ser amado,
ni persona más cobarde
que quien no puede dar un abrazo.
Creí caer desfallecido
tras andar siglos por aquel páramo
al que algunos llaman mente,
pero entonces, te vi a mi lado.
Vuelvo a recurrir a los versos,
pues mi mente se ha aclarado,
y para bien o para mal he de decir,
pequeña, estoy enamorado,
lo que nace en mis adentros
ya no puede ser calmado,
y no hay nada que más deseé
este poeta desbocado
que ser permitido, algún día
a la imprudencia de besar tus labios.