Poemas

Soneto asonante (II)

Cuando buscaba rotos corazones
y el mio se hallaba inundado de humo.

Cuando caí preso del tiempo y su yugo
me encontré con tus dos ojos marrones.

Cuando en tantos caminos perdí el rumbo,
mendigué caricias en los rincones
hasta que, entre esquinas y canciones,
aquella noche llegaste a mi mundo.

Vivo preso del canto de tus ojos
y de la luz que emite tu sonrisa,
de cómo curaste un corazón roto.

Se me antoja tu cintura cornisa
para, saltando, olvidarlo todo,
para, muriendo, volver a la vida.