Recidiva
“Del lat. recidīva, f. de recidīvus ‘que renace’, ‘que se renueva’.
- f. Med. Reaparición de una enfermedad algún tiempo después de padecida.”
Hay días en los que el pasado se vuelve tangible.
En los que el futuro está cerrado por decepciones.
De esos que te encuentras empapado y no viste caer el agua y te preguntas si fueron gotas o si realmente eran lágrimas.
Esos días las estrellas forman nombres olvidados, la tierra se remueve y afloran corazones calcinados.
Puede que uno de esos días el viento traiga su perfume o en el canto de unos pájaros te parezca oír su risa.
Quizá veas su silueta en la sombra de un cerezo y recuerdes lo efímero que resultó lo que parecía eterno.
En un rayo de luz te parecerá ver el reflejo que formaba en verano al revolverse, su pelo.
Puede que una hoja caída de un árbol te acaricie la cara y recuerdes sus manos.
O que una rama te roce las costillas y como una corriente eléctrica recuerdes sus caricias.
Miras al calendario y no crees que haya pasado tanto tiempo.
Recuerdas como si fuese ayer lo que pasó hace mil inviernos.
Esos días la cama parece demasiado grande, demasiado fría, demasiado distante.
Puede que el espejo te juegue una mala pasada y veas tras de ti otra cara.
Quizá veas en piedras preciosas dos ojos centelleantes que te recuerden aquella mirada y aquellas pupilas implacables.
Esos días el fuego no calienta, las palabras no salen son días de introspección nostalgia y barbarie.
Hay días en los que el pasado se vuelve tangible, esos días en los que olvidarte se me hace imposible.