Pasado, cielo, futuro
Vivo atrapado
en un tic tac continuo,
entre mi sombra, las nubes
y el borde del abismo.
Ya dejé atrás los fantasmas
para verme a mí mismo,
encontrando al más temible
en el reflejo de aquel vidrio.
Lo dije y lo retomo,
anduve perdido,
busqué besos de una imagen,
de una idea, de un suspiro,
tan solo busqué en otros labios
lo que no dieron los míos,
quizá buscaba encontrar
lo que me mantenía perdido.
Bailé sobre la nada
pendieron mis pies de filo hilo
que se rompió, y caí,
caí muy hondo, caí rendido.
Escribí versos por encargo
y aún hoy me fustigo,
por prostituir mi arte
al amor no correspondido…
Lloré y desgasté mis manos
enfurecidas en el ladrillo,
me sentí atrapado,
entre lágrimas perdido.
Me perdí entre las quimeras
de amores resbaladizos.
Perseguí sueños absurdos
queriendo ser el héroe de mi mito,
para acabar dándome cuenta
de que tan solo estaba dormido…
Sobre mí veo el cielo,
con los pájaros y sus trinos,
el sol, la inmensidad,
el cosmos, el infinito,
el todo absoluto,
más no veo nada divino
que no sean partículas,
moléculas, el átomo más ínfimo.
Sobre mí cae la luz
de un sol vespertino,
y el peso de una mente
que disfruta del suplicio.
Ya no escribo en papel,
pues me cortó su filo,
ya no leo en voz alta
más que a selectos oídos,
ya no elevo la voz
desde que me perdí en un grito.
Enfrentaré barrancos
afrontaré precipicios,
tendré miedo de caer,
al fin y al cabo, estoy vivo.
Dejaré atrás mis miedos
combatiré las penas con el filo
de una pluma que derrama
sangre de versos malditos.
Y me volveré un anciano
sin haber matado al niño.
Y conquistaré mi reino
construiré mi castillo,
seré el príncipe, el dragón,
el rey, el mendigo.
Y quizá algún día las sombras
parezcan seres vivos,
el futuro se me nuble
y el presente sea mezquino.
Quizá cuelgue de la cornisa
sin encontrar un brazo amigo.
Quizá me encuentre atrapado
en lo más profundo de mí mismo,
y no vea la luz de unos ojos,
no oiga la risa de un niño,
no sienta caricias por la espalda,
borren mis lágrimas lo escrito.
Pero aún entonces respiraré,
aún entonces callaré el grito
de que fui, soy y seré,
el único dueño de mi destino.