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Poemas
Ocaso
El sol ya viste de ocre y se refugia tras la montaña, la nieve, tendida en la cumbre, ante mis ojos aguarda. Los árboles, secos, reverdecen sus ramas. La hierba, fría, calienta bajo mis plantas. La brisa que antaño congelaba mi cara, ahora acaricia mis facciones derritiendo esta escarcha. El infinito sucumbe mientras las luces bailan, danzan con las nubes y el horizonte resaltan. Se marcha la estrella que calienta mi alma más nacen en el firmamento miles de nuevas luces blancas. Se acerca la noche mientras brotan lágrimas. Ya nacen flores. El invierno se marcha. Ya olvido tu rostro. Se desvanece tu mirada. Ya olvido tus besos. Con eso me basta.