Poemas

Milagro a las 2 de la tarde

La ciudad respiraba,
la muchedumbre rugía y
el cielo quería llorar.

Eran las dos de la tarde
en una urbe cualquiera,
entre adoquines mojados,
charlas vacías y suciedad.

Allí estaba él.
Alma perdida
que ahora se apoyaba
en la barra de un bar
con mirada distraída
una sonrisa torcida
y una mente que ansiaba volar,
quizá rememorando
el aterrizaje turbulento
que le hizo amerizar
en un océano de “adultos”
atados y amordazados por la sociedad.

Ángel caído,
bondad eterna en un mundo ausente.
Tenías los ojos vivos
de quien tuvo que ser adulto
sin dejar de ser un niño,
de quien sufrió golpes,
reproches, insultos y hastío,
y aun así siguió caminando
sin entender de todo qué era aquel camino.

Ojalá tu futuro se encuentre
rodeado de animales que no te juzguen,
lejos de aquellos que no te entienden,
abrazado por el amor que solo da quien no habla,
pero te ama hasta en la noche más oscura,
lejos de esta muchedumbre
que no sabe qué se siente
al conservar la inocencia
rodeado de serpientes.

Espero que algún día entiendas
el milagro de tu existencia,
de un ser humano que no entiende
la maldad de envejecer
y el dolor que causa la conciencia.