Poemas

Líneas para un preso

Estimado amigo:

Aquí fuera ha vuelto a salir el sol. Hoy un bebé me ha hecho sonreir por la calle. Las nubes siguen teniendo formas indescriptibles. Los abrazos, de momento, siguen dando calor.

Cuéntame de nuevo cómo son esas cuatro paredes. Cuéntame de nuevo a qué sabe la soledad.

Lejos de esa cárcel el viento sigue corriendo. Hoy me ha traído el olor de las flores. Quizá mañana me recuerde al mar. Ayer me pareció oler tu perfume.

Cómo es la piel de una persona que no recibe luz. Cómo los ojos de quien no puede ver el cielo.

Parece que la tierra siga girando. Al menos eso nos hacen creer las estrellas. Quizá todo sea una mentira. Quizá todos vivamos atrapados en una prisión celeste.

¿Siguen sintiendo las manos que no conocen a otras manos? Prométeme que aún no te has comido tu propia lengua.

El amor sigue siendo una incógnita. Los enamorados siguen cayendo en su trampa. Los poetas siguen intentando despejar esa x. Hay insensatos que aún intentan huir de él.

Pero acaso amar no duele. Acaso no duele.

La libertad brilla por su ausencia. La justicia se ha encariñado del prefijo “in-”. Pero seguimos en las trincheras. Seguimos sin aceptar sus banderas.

Dime que no existe patria tras esos muros. Dime que no te has olvidado de lo que era amar.

Aquí seguimos respirando más de la cuenta. Parece que el aire no se acabará jamás. Tampoco se iba a acabar el petróleo. Tampoco las caricias.

¿Hace falta respirar si nadie te ve? ¿Los barrotes son agradable compañía?

Hoy he vuelto a llorar al recordarte. Las lágrimas sabían ya rancias. Quizá llegan tarde. Quizá llegan demasiado tarde.

¿Alguien llora ahí dentro? ¿Lloran los ladrillos?

El tiempo sigue sin darnos tregua. El silencio aún no ha vuelto. Los versos cada vez laten menos. Mi poesía es enferma terminal.

¿Acaso riman los segundos en tu presidio? ¿Puede haber metáfora que alivie tu cautiverio?

La familia perdió mi sangre. Los amigos migraron. El amor cambió de estación. Las golondrinas se volvieron gárgolas.

¿Recuerdas lo que te dije? ¿Los recuerdos cumplen condena?

Aquí fuera los pájaros cantan. Los peces siguen nadando. Las niñas siguen riendo. El sol sigue saliendo.

¿Son las ratas poetas clandestinas en la cárcel? ¿Es la Luna mecenas de los literatos presos?

El otoño sigue desanimándome. El invierno sigue durmiéndome. La primavera sigue acariciándome. El verano sigue quemándome.

¿Cuántas horas tiene allí un día? ¿Cuántas veces late un corazón?

El espejo sigue engañándome. Sigue produciendo alucinaciones. Me muestra donde me encuentro. En el mismo lugar donde me encuentro.

Dime que sigues teniéndome contigo. Que no has abandonado mi presencia.

Desde fuera todo parece igual. Quien te quería lo sigue haciendo. Hay quien te ha olvidado. Hay quien aún te recuerda.

Prométeme que escaparás. Dime que el muro cada vez es más frágil.

Hoy un árbol me confesó su pena. La brisa me dijo que te añora. El suelo echa de menos tus pies. El Sol echa de menos rozar tus labios.

¿La mente puede ser presa? ¿Puedes ser preso de la mente?

Las palabras siguen fluyendo. Siguen naciendo frases. Hay quien sigue callando. Hay quien sigue cayendo.

Quizá hayas olvidado las palabras. Quizá ahora hables el idioma de la piedra.

Todo sigue como lo dejaste. Tus zapatos siguen a mitad de camino. Tu vieja camisa destemplada. Tus pantalones te esperan llenos de parches.

Júrame que cuando salgas recordarás el nombre de la libertad. Júrame que cuando salgas recordarás el nombre de este que te escribe.

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