Instinto pacifista
Hace ya más de una década
que descubrí la maravilla,
de sacar de mí las penas
para en papel dejarlas fijas
y aun entonces este poeta
ya creía en la utopía.
Mi primer verso habló de paz,
el segundo de una florecilla,
“La paz es muy bonita
como una margarita”
Hoy sigo creyendo en su belleza
pero se asemeja a una flor distinta,
hoy se me figura una rosa,
preciosa, pero pincha,
pues si intentamos agarrarla
sin haber cortado las espinas,
religión, racismo, homofobia,
violencia, dictaduras, monarquías,
la sangre recorrerá su tallo
dejando en nuestro ser heridas
y quedando nuestra flor
en su esencia corrompida.
Pero estamos dejando el tiempo pasar,
y ya empieza a caer marchita,
será demasiado tarde
y ya no quedarán semillas,
ni polen, ni abejas,
ni campos, ni sonrisas.
Hoy vuelvo a escribir versos
desde mi instinto pacifista,
hoy vuelvo a llorar humo
de campos hechos ceniza.
Y jamás dejaré de preguntarme
el porqué de matar familias,
por una deidad, tierra,
moneda, envidia.
Por qué una madre tiene que llorar
aplastando una carta mientras grita
porque su hijo ha muerto en combate
y no volverá a oír su risa.
Por qué un pequeño crece
entre casas derruidas,
jugando entre trincheras
y barricadas ya caídas.
Por qué ese pequeño encontrará
una granada escondida
y por su curiosidad
la Parca le tachará de su lista.
No os dais cuenta
de la macabra ironía
de que la guerra es
de quien se esconde tras su silla.
Que tan solo sois
un escuadrón de suicidas
que debajo de una bandera
sucumben sobre una mina.
¿No os dais cuenta de que la bandera
solo representa fronteras antiguas,
y mientas sigan las fronteras
seguirán muriendo niñas
por jugar con sus muñecas
y con una bala perdida?
¿No veis que el fuego y la pólvora,
son para traer el día,
para abrir caminos
y calentar comida?
La misma que falta
bajo esa casita
de plástico y latón
con una familia perdida.
Por qué tiene que partir un hombre
para convertirse en otra victima,
de qué sirve un mártir
a una recién nacida hija
a la que no arropará su padre
hasta caer dormida.
No llegará a anciano
por defender una tierra vacía
por un patria que no existe
y unas ideas podridas
que metieron en su cabeza
los que manejan las milicias:
Los que no se ven, los que ríen,
los de la sombra, los de arriba.
Otro mundo es posible,
aún creo en que algún día,
volverán a verse globos
y niños jugando en Siria.
Que algún día la etnia,
solo sea un poco más de melanina,
que lo único que tengamos igual
sea el negro de la pupila
pero nos tratemos como hermanos
pues los colores traen alegría.
Sueño con un mundo
en que no haya ejércitos ni autarquía,
en que todos decidamos
el camino que nos guía.
Imagino un mundo en que refugiado
solo sea el que lo hace de la lluvia fría,
en que no haya colegios que separen
a chicos de chicas.
Escribo por un mundo
bendito por la herejía,
libre de cadenas,
sin dogmas que nos opriman.
Lloro por la Tierra
que está cayendo sobre sí misma,
cansada de verse quemada
y ver sus especies extinguidas.
Y yo, escribo esta declaración
para quien quiera oirla.
Hasta que no caigan las religiones
y las fronteras no sean barridas,
sea “Imagine” el himno
de una tierra unida y
las monedas no marquen
a la gente de distinta,
no dejaré de escribir
pues mi paz no estará cumplida,
seguiré batallando a mi manera
sin más arma que mi poesía,
hasta que las rosas nazcan
hasta en la tierra baldía
y olvidemos lo que era la guerra
y recordemos lo que era la vida.