Harto
Harto
de hablar con el cuaderno
de no tener a nadie a quien contar
las mierdas que llevo dentro.
Todos risas, tonterías,
pero nadie me ve en el suelo
no se enteran, no se fijan
que hace tiempo que estoy muerto.
Que tengo la sonrisa
oxidada ya del tiempo
que estas ojeras
pesan ya como cemento.
Que no puedo aguantar
lo que siento en mi pecho
que ya no quedan lágrimas
en este cuerpo seco.
Harto de ser el que sobra,
el que nunca tiene un hueco,
el que ríe, el que anima,
el que muere, el que está hueco.
El que harto de dolor
con cicatrices se hará un templo
una armadura de amargura
para que no alcancéis mi cuerpo.
Para que pueda mi corazón
yacer el resto de mi tiempo,
cansado de que se derrumben
sobre sí los cimientos
de aquellas amistades
donde los hombros eran hielo,
pues resbalaban al apoyarse
en busca de algún sustento,
cansado de buscar en otros
lo que dentro de mí no encuentro.
Harto de depender
de sus ojos y sus besos,
de no poder estar solo
y buscar labios pasajeros.
Harto de esta pantomima,
de vivir en un puto cuento.