Poemas

Filofobia

El frío inunda tu corazón
y tiemblas asustada
dejando sobre tu almohada
sueños y frustración.

El pasado te susurra
que las sombras no son de fiar
y algo dentro de tus entrañas
te grita que debes escapar.

Un profundo terror
a volver a sentirte vulnerable
te hace cerrar ese armazón
no dejando que entre nadie.

Respira.

Llegué como flor de cerezo.

Inesperado.

Reventé las puertas de un pecho
que creías blindado.

Derretí el hielo
con versos y juegos de niño
y por primera vez en mucho tiempo
volviste a sentir escalofríos.

Puse caricias descuidadas
y versos a medio terminar
en cicatrices infectadas
que nunca terminaron de sanar.

Pero acércate, cariño,
y tatúame un atrapasueños
con tus labios y ojos negros
sobre mi piel desierta
para que así las pesadillas
vuelen lejos de nuestra cama
y solo sean las cosquillas
lo que moleste bajo las sábanas.

Habrá días fáciles,
y los difíciles les seguirán,
pero especialmente, en esos,
nunca debes de olvidar
que el miedo, pequeña,
cuando hablamos de amor,
deja de ser necesario
y se convierte en una opción
cuando lejos de las promesas
el que confía es el corazón.