Dichos y refranes
Ya de pequeño siempre me decían: “Más vale pájaro en mano que ciento volando”. Que triste que un pájaro se enamore de una caricia y se corte las alas dejando atrás la bandada. Y que “cuando el río suena agua lleva”. Pero a veces no lo escuchamos porque los oídos sordos no solo se hacen a palabras necias sino a esas razones del corazón que la razón no entiende. Entiendes que nunca llueve a gusto de todos cuando vives con la tormenta dentro y te tildan de loco. Pues “cada loco con su tema y cada lobo a su senda”. Pero no existen caminos fijos para este anacoreta que es músico, poeta y extremadamente loco, pues algunos no tenemos tan solo un poco. Pero ya sabemos que llaman loco los sordos cuando ven a alguien bailar. Ellos no escuchan mi música. Siempre fui arrítmico. Quizá fui demasiado bueno y en mi sombra se cobijaron hongos venenosos. Dicen que “a rey muerto, rey puesto” Pero nadie piensa en que la silla se acaba rompiendo de tanto peso. De tanta carga. De tanto cambio. Que “Con Dios te acuestas y con Dios te levantas”. Pero a veces no es sino un demonio el que comparte almohada. No sé si lo que faltaron fueron palabras o que nunca fuimos de entendernos. O que tenías la barriga tan llena que no pensaste en que yo también pasaba hambre. Quizá nuestro amor por los animales nos hizo criar cuervos sin pensar en las consecuencias. Ambos conservamos los ojos, pero ya sabes que “No hay más ciego que quien no quiere ver”. Pero qué le vamos a hacer “Dos no se pelean si uno se quiere” Me pregunto si el desvelo cuenta como madrugar. Supongo que no y que no hay dios que me ofrezca su mano. No importa, siempre fui de jugar solo. Muchas veces tropecé y pude sobreponerme, otras terminé cayendo, pero siempre avancé. Intentaron calentarse cuando me hallaba derrumbado. Intenté cubrir mi corazón de seda, pero seguía gritando como un animal salvaje. Y aunque el caballo muriese por una caries descontrolada. Seguí adelante como en algún lugar de España tienen por costumbre. “Al pan pan y al vino vino”. Pero la gente vino, viene y va y yo ya no creo en el destino. Todo se torna tan contradictorio pues “quien mucho duerme poco vive”. Otros dicen “He vivido mucho porque he soñado mucho” Pero a la vez recuerdan que “soñar es gratis” y que “el tiempo es oro”. Tengo que asumir que algunos nacen con estrella, pero yo soy del otro bando. Al final me quedo con mi refrán favorito: “El que la sigue, la consigue”. Llevo siguiendo mucho tiempo, pero al fin soy libre.