Despertar
Despertar cada mañana
con el canto de tu risa
con la luz de tu mirada
iluminando un nuevo día.
Con tu pelo azabache
jugando con mis costillas
en una lenta danza
en que no importan las cosquillas.
Escondidos entre las sábanas
cual trinchera que nos cobija
del mundo de ahí fuera
donde no encuentro tu sonrisa.
Yo me quedo en este templo
donde solo encuentro alegría,
pues no hay nada más bello
que esta, tú, mi maravilla.
Es curioso que tu meta
sea a los cuerpos dar vida,
pero tocas un pelo del mío
y mis fuerzas caen rendidas.
En nuestro castillo
de muros blancos, tela fina,
no hay idioma, sino besos
y los versos de este escriba,
pues quien necesita palabras
cuando los labios le guían
y no hay faro más potente
que el que tu tez ilumina.
Despertar cada mañana
con el canto de tu risa,
mirar hacia tu lado
y no encontrar más que tu brisa…