Cerezo
Ya nacen las semillas de los olmos
y pierden sus flores los cerezos.
Ya asoma traviesa Primavera
y yace cansado Invierno.
El frío poco a poco se marcha,
siento cosquillas en las yemas de mis dedos.
Septiembre queda ya muy atrás,
más atrás aún enterré tus recuerdos.
Bailo entre las últimas gotas
que nacen del hielo.
Cambio la piel como la serpiente
que quiere deshacerse de tus besos.
Nacen hojas moradas en esos árboles.
Amor de árboles. Amor de invierno.
Hojas gastadas. Tinta roja.
Arrancando hojas del cuaderno.
Oigo aletear mariposas,
de capullos está cubierto el suelo.
Nacen flores nacaradas
que reflejan la magia del firmamento.
Las heridas de mi espalda
que abriste con tus Te Quiero,
cierran lentas pero seguras
dejando cicatrices de cemento.
Ya recuerdo cómo volar sin alas
dejándome llevar por el viento.
Veo arrugas junto a mis ojos
mientras despido a aquel pequeño.
No te vayas nunca.
Siempre necesitaré un niño dentro.
Enredaderas crecen en mis afueras
floreciendo sobre mis restos.
Se marchan el frío, la escarcha,
la lluvia, el peso,
tus ojos, tu risa,
tus mentiras, tus juegos.
Mira como renacen las flores
que enterraste en estiércol.
Pues aunque me machacaste
pude, puedo y podré con esto.
Porque siempre llega primavera.
Porque no hay inviernos eternos.
Ya nacen las semillas de los olmos
y pierden sus flores los cerezos.