Café

En silencio.
Buscando en los posos del café
la explicación al universo.
Intentando buscarle el porqué
a lo insólito del tiempo.
Encuentro en el fondo de la taza
un viejo verso que no nació
y del que ahora solo queda una carcasa.
No sé en qué momento murió
o marchitó el corazón que fue su casa.
En qué momento bajó la temperatura
del café que preparé ilusionado
pensando que encontré la respuesta.
Quizá tan solo cometí la locura
de volver a quitarme el candado
y lanzar todas mis fichas a la mesa.
El día es frío y la taza le acompaña.
Mis miedos llaman a la puerta
con seguridad y toque lento.
Dejarles entrar y salir la esperanza
con el alma de nuevo descubierta
por pasar con mis ideas demasiado tiempo.
El olor se disipa,
solo queda humedad y un edificio en ruinas.
El sol se apaga y las flores se marchitan.
El calor se marchó y el té frío vuelve a mi vida.
Imagen de Angel Sarkela-Saur