Besos
Hoy toca hablar de besos. El beso, curioso gesto. Dos labios juntándose. Qué tendrá un beso que sin ser nada puede tener tantos matices o significar tanto. Besos de madre. Besos al suelo al aterrizar. Besos a tu mascota. Besos perrunos, de los que te dejan la cara llena de babas. El primer beso, que te deja peor que el de tu perro. Besos cortos, en la mejilla, largos, en los labios. Besos que se confunden con mordiscos. Ráfagas de besos. Besos silenciosos o besos escandalosos. Besos en la fila de atrás del cine, sin que se oigan. Besos con los labios llenos de chocolate. Besos bajo la lluvia. Besos bajo el sol. Besos de “Buenos días” y de “Buenas noches”. Besos de “Luego nos vemos”, besos de “Ya me voy” y besos de “No te vayas nunca”. Besos de despedida y de reencuentro. Besos por la espalda. Besos de esquimal, inocentes. Besos, tan solo eso, besos y más besos, labios que se juntan con otros labios para darse un abrazo tan fuerte que hace vacío.
Y luego están “esos besos”, los tuyos. Cambiando una frase de Chojin puedo decir que “Dije que jamás me drogaría, pero estoy enganchado a tus labios”, y como un adicto necesito mi dosis o me entra el mono y se me olvida que los besos van sin dientes. Esos besos que nadie nos quita, donde sea y cuando sea. En la parada del autobús. Paseando de la mano. Después de llamarte bajita o de que te rías de mí. Tus besos que más que besos parecen estruendos, me vas a dejar sordo. Bendita sordera. Esos besos que, más que mis labios, atrapan a mi ser, completo, aislándolo del exterior. Cuando nuestros labios bailan no hay quien los pare, ni quien los separe, se juntan volviéndose impares. Cuando siento esos labios qué más da el resto, puede esperar. Uno de esos besos que me para el mundo. De esos que rompen mis esquemas. Uno de esos besos inesperados. Esos besos que llevaba tanto tiempo esperando. Ese beso en la mejilla diciendo “Aún no me creo que existas”, o ese pequeño y tímido beso esperando al autobús de “nos vemos luego”. Nuestros besos sentados en un banco mientras me acaricias y yo le busco nombre y forma a las nubes. Esos besos llenos de alegría y polvo de colores. Esos besos que llegan después de que me encuentres perdido en tus ojos. Ese beso ninja que no te esperas. Ese beso que uso de mordaza para llevar la razón. Esos besos que se cortan porque empiezo a hacerte cosquillas. O esos besos que de por sí hacen cosquillas. Esos besos que no me dejan respirar. Esos besos asesinos que recorren mi cuello, me haces cosquillas. Esos besos que acaban con tus labios cautivos entre mis fauces. Esos besos que sin sabor me saben a menta y chocolate. Esos besos que me dan la vida. Esos besos que me atraviesan, que mueven mis bases. Ese beso que te haga creer de nuevo en las eternidades. Besos sin visado, en la aduana de tus labios.
Curioso gesto el beso. Un sin sentido, diría yo. No dejemos de besarnos. Que no se sequen nuestros labios, pues entonces el mundo se quedará mudo. Qué feo un mundo sin palabras y sin besos. Sin más, sed felices, besaos mucho y, de mi parte, un beso.