Poemas

Al filo

Al filo.

Al filo de la locura
me encuentro más que perdido.

Oigo pies correr
y el corazón de un niño.

Noto mis labios secos
y mi aliento frío.

Algo dentro de mí llora
mientras me tapo los oídos.

Muero cada noche
resucitando al tercer grito.

Corazón late desbocado
esperando el veredicto.

Si culpable soy el que más
y siendo libre soy convicto.

Los barrotes tintinean
cuando muerdo el acero vivo.

Tengo piedras en el estómago
y un pasado corrosivo.

Lo que escupo por la boca
no siempre dice lo que digo.

El borde del cuaderno
es mi borde del precipicio.

Mi reflejo me pregunta
que por qué ya no sonrío.

Una mueca de desprecio
y el cristal hecho añicos.

Manos de anciano,
con tacto fino,
mirada de sabio
con ojos de niño.

Ojeras color malva
buscan romances vespertinos.

Engendros a medida
escapan de mis escritos.

Me llaman padre
yo nunca quise hijos.

Su madre es la poesía,
ella no entiende de compromisos.

Palabras despellejadas
me ofrecen su cariño.

Cuchillas cortan mis pies
aligerándome el camino.

Mi mente no me soporta
y me condena al exilio.

La parca dice que no la incordie,
que todo fue un malentendido.

Me agarro como puedo
al margen del vacío.

Entre la luz y la sombra,
la cordura y el delirio.

A quién quiero enseñar,
siempre me gustó vivir al filo.

Al filo.