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Poemas
458
El blanco cielo se pudre
se fragmenta en esquirlas de escarcha
que rozan sin miedo tus tímidas mejillas
volviéndose líquidas al besar tu pelo.
Las hojas, suicidas improvisadas,
saltan de los árboles en un salto asincrónico,
para bañar el suelo de manto ocre
formando un mar en que mis recuerdos navegan.
Los pájaros huyen de este frío
como debí haber huido yo, de ti,
pues ahora me pudro en escarcha
y mis hojas no volverán a brotar.